Intervalos: la distancia entre dos notas, con su nombre, su tamaño en semitonos, cómo se escribe, qué sale al invertirlo y dónde aparece. Se pueden oír las dos notas seguidas o a la vez.
Tocar
Tempo
Nota baseLa otra nota
En el pentagrama
Atajos de teclado
←→Cambiar nota base
VSiguiente intervalo
IInvertirlo
AMelódico o armónico
EspacioEscuchar
MMetrónomo
TSiguiente tamaño
Teclado de piano interactivo que muestra las notas de cada acorde: tríadas (mayor, menor, disminuida, aumentada) y acordes de séptima (maj7, 7, m7, m7b5, dim7).
Fundamental3ª5ª7ª1·5Dedo: derecha · izquierda
En el pentagrama
Atajos de teclado
←→Cambiar fundamental
VSiguiente tipo de acorde
ISiguiente inversión
TSiguiente tamaño
Referencia de escalas para practicar: teclado con las notas de la escala, la digitación de cada mano, reproducción ascendente y descendente, y los acordes que salen de la escala.
Octavas
Pentagrama
Tocar
Tempo
TónicaNotas de la escalaOctava1·5Dedo: derecha · izquierda
En el pentagrama
Acordes de la escala
Atajos de teclado
←→Cambiar tónica
VSiguiente escala
OUna o dos octavas
EspacioEscuchar la escala
MMetrónomo
TSiguiente tamaño
Arpegios: el acorde desplegado nota a nota. Dos bloques, el arpegio de estudio con su digitación y los patrones de acompañamiento de la mano izquierda.
Bloque
Inversión
Octavas
Repetir
Tocar
Tempo
Fundamental3ª5ª7ª1·5Dedo: derecha · izquierda
Orden de las notas
En el pentagrama
Atajos de teclado
←→Cambiar fundamental
VSiguiente acorde
BCambiar de bloque
ISiguiente inversión
PSiguiente patrón
EspacioEscuchar
MMetrónomo
TSiguiente tamaño
Progresiones y cadencias: los acordes de una tonalidad encadenados. Cadencias, las progresiones de la música popular, el ii-V-I y el blues de doce compases, en cualquier tonalidad y con las inversiones elegidas para que la mano se mueva poco.
Acordes
Tocar
Tempo
Fundamental3ª5ª7ª
La tecla grave, sola, es la mano izquierda: la fundamental del acorde. Las de arriba, la derecha.
La progresión
En el pentagrama
Atajos de teclado
←→Cambiar tónica
↑↓Acorde anterior y siguiente
VSiguiente progresión
NMayor o menor
7Tríadas o séptimas
EEnlazar voces
EspacioEscuchar
MMetrónomo
TSiguiente tamaño
Círculo de quintas: las doce tonalidades mayores ordenadas por quintas, cada una con su relativa menor y el número de sostenidos o bemoles de su armadura.
SostenidosBemolesDos nombres para la misma teclaOrden de las alteraciones
Anillo exterior: las doce tonalidades mayores. Cada paso a la derecha sube una quinta y añade un sostenido; cada paso a la izquierda añade un bemol.
Anillo interior: la relativa menor de cada una. Comparten las mismas notas y la misma armadura: Do mayor y La menor se escriben igual.
Fuera del círculo: cuántas alteraciones lleva esa armadura.
La flecha sobre la línea divisoria: dice cuáles son esas alteraciones. Los nombres que recorre, leídos desde Fa hacia la derecha, son el orden en que se añaden los sostenidos: Fa♯, Do♯, Sol♯, Re♯, La♯, Mi♯, Si♯. Los mismos leídos al revés, desde Si hacia la izquierda, son el orden de los bemoles: Si♭, Mi♭, La♭, Re♭, Sol♭, Do♭, Fa♭. Así que basta con contar: Re mayor lleva 2♯, que son los dos primeros de la lista, Fa♯ y Do♯; Mi♭ mayor lleva 3♭, que son Si♭, Mi♭ y La♭.
Abajo del todo, las tonalidades tienen dos nombres para las mismas teclas: Fa♯ es lo mismo que Sol♭, y Do♯ lo mismo que Re♭. Cambia solo cómo se escriben. Si también admite escribirse Do♭ (7 bemoles), pero es tan raro que aquí se deja con su nombre único.
El mapa
Cómo encaja cada concepto con los demás: qué se construye con qué, y en qué página se explica cada cosa.
La documentación tiene dos partes, y el menú de al lado las separa. Los conceptos explican las palabras que usa la app, y sirven para entender lo que se lee en cada sección. explica de dónde salen la digitación, las inversiones y la escritura, y qué parte de eso está verificada contra el estándar publicado y qué parte es una decisión propia.
Esta primera página es el mapa de las demás. Casi todo lo que viene después son cinco o seis ideas encajadas una dentro de otra, y verlas juntas ahorra buena parte de la lectura: cada caja lleva a la página que la explica.
De qué está hecho cada concepto
Cada flecha se lee «se construye con», y cada caja lleva a la página que la explica.
La misma idea, encajada
Todo empieza por una medida: el semitono, la distancia entre dos teclas vecinas. Con dos notas y esa medida ya hay un intervalo, y el intervalo es el único ladrillo que hay de verdad. Lo demás son intervalos ordenados de dos maneras distintas.
Puestos en fila, uno detrás de otro, dan una escala: un patrón de tonos y semitonos contado desde una nota. Apilados de tres en tres dan un acorde. Y las dos cosas se tocan, que es la flecha que cruza el dibujo por el medio: apilando terceras sobre cada grado de una escala salen los siete acordes de esa tonalidad.
De ahí para abajo no aparece nada nuevo, solo maneras de usar lo anterior. Un arpegio es un acorde tocado nota a nota en vez de todo a la vez. Una progresión es varios acordes encadenados dentro de una misma tonalidad. Y una escala tomada como centro de una pieza es una tonalidad, cuyas alteraciones, escritas de una vez al principio de la pauta, son la armadura; las doce armaduras ordenadas por quintas son el círculo.
Las dos cajas de abajo no son un eslabón más: son dos capas que atraviesan todo lo demás. Cualquiera de esas cosas se puede escribir —pentagrama, claves, alteraciones— y se puede tocar —qué dedo va en cada tecla, y a qué velocidad—.
Las flechas dicen «se construye con», no «se estudia después»: el orden del dibujo es el de la teoría, y quien se sienta al piano empieza casi siempre por el otro extremo. Y el reparto en cajas es una forma de ordenar lo que cuentan las demás páginas, no una clasificación estándar: la teoría común no dice que estos sean los conceptos ni que sean estos los grupos.
Notas e intervalos
El teclado, el semitono y el tono, y la distancia entre dos notas. Es teoría común: aquí no hay nada que decida la app, y donde lo que se cuenta es una convención y no una medida, se dice.
La tecla, el semitono y el tono
El teclado repite el mismo dibujo cada doce teclas: siete blancas —Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si— y cinco negras en grupos de dos y de tres. Ese bloque de doce es una octava, y al llegar al final vuelve a empezar con los mismos nombres más agudos.
La distancia entre una tecla y la de al lado, sea blanca o negra, es un semitono: la más corta que hay. Dos semitonos son un tono. Los grupos de negras no son un adorno: dicen dónde faltan. Entre Mi y Fa no hay negra, y entre Si y Do tampoco, así que esos dos pares de blancas están a un semitono y todos los demás a un tono. Casi todo lo que sigue se cuenta con esas dos unidades.
Las teclas negras no tienen nombre propio: se nombran desde la blanca vecina. La que está entre Do y Re es Do♯ —Do subido un semitono— o Re♭ —Re bajado un semitono—, y son la misma tecla. A eso se le llama enarmonía: dos nombres para el mismo sonido. Cuál de los dos es el correcto no da igual, pero no lo decide la tecla, lo decide el contexto; eso se ve en la escala y en la armadura, más abajo.
En el teclado de la app las teclas negras se rotulan siempre con sostenidos, porque un teclado tiene que llamar a cada tecla de una sola forma. En el pentagrama no: ahí cada nota se escribe como le toca, y cuando las dos cosas no coinciden —Fa mayor lleva Si♭, y esa tecla el teclado la llama La♯— la app lo advierte debajo de la pauta.
El intervalo
Un intervalo es la distancia entre dos notas, y es el ladrillo de todo lo demás: un acorde es una pila de intervalos, una escala una fila de tonos y semitonos, una progresión un movimiento de quintas. Tiene su propia sección porque es lo que un teclado, por sí solo, no enseña.
No se mide con un número, sino con dos:
El número —segunda, tercera, quinta— cuenta cuántos nombres de nota abarca, contando los dos extremos. De Do a Mi se cuentan Do, Re, Mi: tres nombres, así que es una tercera, aunque de una a otra haya solo dos pasos.
La calidad —mayor, menor, justa, aumentada, disminuida— dice cuántos semitonos tiene de verdad ese número en este caso concreto. De Do a Mi hay cuatro semitonos: 3ª mayor. De Do a Mi♭ hay tres: 3ª menor.
Que se cuenten los dos extremos es la causa de casi todas las cuentas que salen raras al empezar: de Do a Do es una primera (el unísono), no un cero, y por eso una tercera más una tercera no son seis sino cinco. La app escribe la lista de nombres cada vez en vez de darla por sabida.
La referencia de la calidad es la escala mayor. Los grados 1, 4, 5 y 8 se llaman justos y no tienen versión mayor ni menor; los otros cuatro —2ª, 3ª, 6ª y 7ª— sí. Un semitono de más sobre lo normal es aumentado; uno de menos, disminuido.
La misma tecla, dos intervalos
DoMi♭DoRe♯
Los dos suenan igual —tres semitonos, la misma tecla negra— y no son el mismo intervalo. El primero salta dos letras (Do, Re, Mi) y es una 3ª menor; el segundo salta una (Do, Re) y es una 2ª aumentada. Se escriben distinto porque significan cosas distintas: la 3ª menor es la que hace menor un acorde, y la 2ª aumentada es el salto característico de la menor armónica.
Invertir un intervalo es subir la nota grave una octava, de modo que la que estaba abajo queda arriba. Los dos números suman siempre nueve —una tercera invertida da una sexta— y las calidades se dan la vuelta: mayor pasa a menor, aumentado a disminuido, y justo sigue justo. Por eso las sextas suenan tan bien como las terceras: son terceras del revés.
Llamar a unos intervalos consonancias y a otros disonancias no es una medida, es una clasificación heredada de la teoría común: las consonancias perfectas (unísono, 4ª, 5ª, octava), las imperfectas (3ª y 6ª) y el resto, disonancias, que se oyen como algo que pide moverse. Tiene una salvedad conocida y vieja: la 4ª justa está entre las perfectas, pero contra el bajo la teoría clásica la trata como disonancia. La app la marca como consonancia y dice la salvedad en el mismo renglón.
Escalas, acordes y arpegios
Qué define una escala, cómo se apila un acorde y por qué un arpegio no es un objeto nuevo sino un acorde con un orden.
La escala y sus grados
Una escala son las notas que se usan, puestas en fila desde una de ellas. Esa nota de partida —la que da nombre a la escala y a la que todo lo demás parece querer volver— es la tónica. Lo que define a la escala no son sus notas, sino el patrón de tonos y semitonos que hay entre ellas: la escala mayor es siempre T‑T‑S‑T‑T‑T‑S, empiece donde empiece.
Do mayor son las siete blancas seguidas, y por eso es la primera que se aprende. Trasladar ese mismo patrón a otra tecla es lo que obliga a usar negras: Fa mayor necesita un Si♭ para que el semitono caiga donde tiene que caer. Eso, y nada más, es de dónde salen las armaduras.
Las siete notas se numeran con romanos, del I al VII, y son los grados. Cuatro tienen nombre propio y aparecen por toda la app:
I, tónica. El centro. Donde una frase descansa.
IV, subdominante. Aleja de la tónica sin crear tensión.
V, dominante. El grado que tira de vuelta hacia la tónica.
VII, sensible, cuando está a un semitono de la tónica. Ese semitono es todo el motivo por el que una cadencia cierra. Si está a un tono —como en la menor natural— no empuja, y entonces se le llama subtónica.
Lo que separa una escala mayor de una menor es sobre todo su tercer grado: a cuatro semitonos de la tónica en la mayor, a tres en la menor. De ahí el carácter. La menor tiene tres formas, y no es un capricho: la natural no tiene sensible, así que la armónica sube el VII un semitono para conseguirla —y de paso deja entre el VI y el VII ese salto de tono y medio, la 2ª aumentada—, y la melódica sube también el VI para suavizar ese salto al subir.
Los modos son las mismas siete notas de una escala mayor empezando por otro grado. Las blancas desde Re dan el modo dórico; desde Mi, el frigio. Dos de ellos ya se conocen con otro nombre: el jónico es la escala mayor y el eólico es la menor natural. Las pentatónicas tienen cinco notas en vez de siete —se quitan justamente las que forman semitonos, y por eso es tan difícil que suenen mal—, y la de blues es la pentatónica menor más una nota de paso, la blue note. Las simétricas —cromática, tonos enteros, disminuida— repiten siempre el mismo paso, así que no tienen tónica que mande ni tonalidad a la que pertenecer.
Tónica y fundamental son la misma idea aplicada a cosas distintas, y por eso la app rotula cada sección con una: la tónica es la nota que manda en una escala o en una tonalidad; la fundamental es la nota sobre la que se construye un acorde. El acorde de la tónica se construye sobre la tónica, y ahí coinciden.
El acorde
Un acorde son varias notas sonando a la vez. Las de la música común no se eligen sueltas: se apilan terceras sobre la nota de abajo. Una encima da la 3ª, otra más la 5ª, y con eso ya hay una tríada, el acorde de tres notas. Una tercera más y aparece la 7ª.
Do mayor · cómo se apila
1Do3Mi5Sol7Si
El número es el papel de cada nota dentro del acorde, no un dedo. Do‑Mi‑Sol es la tríada; añadiendo el Si sale Domaj7. Son los mismos colores que la app pone en las teclas y en el pentagrama.
Cada nota de la pila decide una cosa distinta:
La 3ª decide el carácter: mayor si está a cuatro semitonos de la fundamental, menor si está a tres. Entre las dos hay una sola tecla de diferencia.
La 5ª decide la estabilidad: justa en las tríadas mayor y menor; bajada un semitono da el acorde disminuido y subida, el aumentado. Los dos suenan sin sitio donde caer.
La 7ª añade tensión. Mayor da el maj7, suave; menor sobre un acorde mayor da el acorde de dominante —el que «quiere resolver»— y sobre uno menor, el m7.
Una inversión es el mismo acorde con otra de sus notas abajo del todo. Do‑Mi‑Sol en 1ª inversión es Mi‑Sol‑Do: el Do sube una octava y en el bajo queda la 3ª. Sigue siendo Do mayor —las mismas tres notas, los mismos papeles— y lo que cambia es qué nota lo sostiene y cómo enlaza con lo que venga después. Una tríada tiene tres posiciones y un acorde de séptima, cuatro.
Del acorde se habla de dos maneras y las dos aparecen en la app. El cifrado moderno lo nombra por su fundamental y su tipo: Do, Dom, Do7, Domaj7, Dom7♭5. Las cifras del bajo —6, 6/4, 4/3— vienen del bajo continuo y dicen otra cosa: en qué inversión está.
Y hay un tercer sitio de donde salen los acordes: la propia escala. Apilando terceras sobre cada uno de sus siete grados, y usando solo notas de la escala, salen los siete acordes de esa tonalidad. En mayor el I, el IV y el V salen mayores, el ii, el iii y el vi menores y el vii disminuido, siempre, en las doce tonalidades. La sección Escalas los lista debajo del pentagrama.
El arpegio
Un arpegio es el mismo acorde tocado nota a nota en vez de todo a la vez —la palabra viene del arpa—. No es un objeto nuevo: es un acorde más un orden. Por eso la sección Arpegios no tiene ni una fórmula propia y trabaja con los acordes que ya define la app.
Se usa para dos cosas distintas, y de ahí los dos bloques de la sección:
De estudio: recorrer el acorde hacia arriba y hacia abajo a lo largo del teclado, una o dos octavas, con su digitación. Es el hermano de la escala, y se practica igual.
De acompañamiento: un dibujo corto que se repite con la mano izquierda mientras la derecha lleva la melodía. El bajo de Alberti —fundamental, 5ª, 3ª, 5ª, el de media obra de Mozart— es el ejemplo de manual.
Un patrón no guarda notas, guarda posiciones dentro del acorde: «fundamental, 5ª, 3ª, 5ª» vale igual para Do mayor que para Fa♯m7 sin recalcular nada. Es también la razón de que cambiar de acorde no cambie el dibujo, solo las teclas.
Pentagrama y tonalidad
Cómo se escribe lo que suena: las dos pautas, las alteraciones, y la armadura que se pone una sola vez al principio.
El pentagrama
El pentagrama son cinco líneas donde la altura de una nota se lee por su posición: cuanto más arriba, más aguda. Las secciones de la app dibujan las dos pautas unidas —la gran pauta del piano—: arriba la clave de sol, que es la región de la mano derecha, y abajo la clave de fa, la de la izquierda. La clave es lo que fija a qué nota corresponde cada línea; sin ella las mismas cinco líneas no dicen nada.
Las alteraciones son los signos que suben o bajan una nota: ♯ la sube un semitono, ♭ la baja, ♮ (becuadro) anula lo anterior y la deja natural, y existen los dobles, 𝄪 y 𝄫, para cuando la cuenta lo exige.
Aquí se ve por qué la enarmonía importaba. Cada grado de una escala de siete notas tiene que caer en una línea o espacio distinto, uno por letra. Por eso Fa mayor se escribe Fa‑Sol‑La‑Si♭‑Do‑Re‑Mi y no con La♯: con La♯ habría dos notas en la letra La y ninguna en Si, y la escala sería ilegible aunque sonara igual.
La tonalidad y la armadura
Una tonalidad es una escala tomada como centro de una pieza: Do mayor, Fa♯ menor. Si toda la pieza va a llevar las mismas alteraciones, repetirlas nota por nota es absurdo; se ponen una sola vez al principio de la pauta, justo después de la clave, y eso es la armadura. Valen para todo lo que venga después y en todas las octavas.
Las alteraciones de una armadura no se eligen ni se ordenan al gusto: entran siempre en el mismo orden. Los sostenidos, Fa♯, Do♯, Sol♯, Re♯, La♯, Mi♯, Si♯; los bemoles, esa misma lista al revés, Si♭, Mi♭, La♭, Re♭, Sol♭, Do♭, Fa♭. Así que con saber cuántas lleva una tonalidad ya se sabe cuáles son: Re mayor lleva dos sostenidos, que son Fa♯ y Do♯.
Cuando una nota contradice lo que dice la armadura, lleva su propio signo delante, y ahí es donde aparece el becuadro: en Do menor armónica la armadura pone tres bemoles y el Si lleva un ♮ que lo cancela, porque esa escala sube su séptimo grado.
Cada armadura sirve para dos tonalidades: una mayor y su relativa menor, que usa las mismas notas empezando por otra —Do mayor y La menor se escriben exactamente igual—. El círculo de quintas es esas doce armaduras puestas en rueda por orden: cada paso a la derecha sube una quinta y añade un sostenido, cada paso a la izquierda añade un bemol, y la sección del mismo nombre es esa rueda, con la relativa menor de cada una en el anillo interior.
El botón Armadura de Escalas cambia entre escribir las alteraciones en la llave —como viene impresa una partitura— o nota a nota, que no es una partitura pero deja ver de un golpe qué altera cada escala. Se apaga solo con las escalas que no están en ninguna tonalidad; explica cuáles y por qué.
Progresiones y práctica
Los acordes encadenados —grados, cadencias y funciones— y las tres palabras que aparecen al tocar: digitación, tempo y metrónomo.
La progresión, la cadencia y las funciones
Una progresión es una sucesión de acordes de una misma tonalidad. Se nombra por grados y no por notas —el ii‑V‑I, el I‑V‑vi‑IV—, y esa es toda su gracia: dicha así vale igual en las doce tonalidades, y es como se aprende y como se comparte.
El cifrado romano dice el grado y la calidad a la vez: mayúscula si el acorde es mayor (V), minúscula si es menor (ii), con ° si es disminuido y el sufijo detrás para las séptimas (V7, ii7, Imaj7).
Una cadencia es la fórmula con la que termina una frase, y hay cuatro clásicas: la auténtica (V‑I), que cierra de verdad; la plagal (IV‑I), la del «amén», que llega sin tensión; la semicadencia, que termina en la dominante y deja la frase abierta; y la rota (V‑vi), que promete la tónica y entrega otra cosa.
Debajo de todo eso hay una lectura en tres funciones: la tónica es reposo, la subdominante aleja y la dominante crea la tensión que pide volver. Ese ir y venir es lo que hace que una progresión suene a frase y no a lista de acordes. Es la lectura habitual, y conviene saber que es una convención: hay escuelas de análisis que reparten esas etiquetas de otra forma.
Queda una palabra que la app usa mucho en esta sección: enlazar voces. Cada acorde se puede tocar en varias inversiones, y elegirlas bien hace que al pasar de un acorde al siguiente cada nota se mueva lo menos posible —o no se mueva—. Es lo que separa un acompañamiento que fluye de otro que salta de un lado a otro del teclado tocando lo mismo.
En Progresiones, «1ª inversión» se refiere a la mano derecha. Abajo del todo, en la izquierda, sigue estando la fundamental, así que el acorde no está invertido en el sentido de la sección Acordes. Por eso la app escribe «mano derecha en 1ª inversión» y no «primera inversión» a secas.
La digitación, el tempo y el metrónomo
Los dedos se numeran del 1 al 5 en las dos manos, empezando siempre por el pulgar: el 1 es el pulgar y el 5 el meñique, tanto en la derecha como en la izquierda. Los números que la app pone sobre las teclas van en ese orden: primero el de la mano derecha, después el de la izquierda. Como una escala tiene más notas que dedos, en algún punto hay que pasar el pulgar por debajo de la mano para seguir; qué dedo va en cada tecla y por qué es justo el asunto de .
El tempo se mide en bpm, pulsaciones por minuto, y en la app es uno solo para todas las secciones: si se baja en Escalas, Arpegios también va lento. La unidad es la negra; las escalas y los arpegios de estudio corren a dos notas por pulsación. El metrónomo marca esa pulsación con un clic, más fuerte cada cuatro, y funciona toque la app o toques tú.
La digitación de las escalas
Qué dedo va en cada tecla, por qué, y qué parte está verificada contra el estándar publicado y qué parte es una decisión de diseño.
El problema
Una escala de una octava tiene 8 notas y la mano tiene 5 dedos. Para llegar al final hay que pasar el pulgar por debajo de la mano una o dos veces. Así que decidir la digitación es en realidad decidir una sola cosa: en qué notas cae el pulgar. El resto sale solo, porque después de cada pulgar los dedos van seguidos (1‑2‑3 o 1‑2‑3‑4) hasta el siguiente cruce.
La regla que lo ordena todo
El pulgar es corto y está más atrás que los demás dedos. Si cae en una tecla negra —que está más adentro y más alta— te obliga a meter la mano dentro del teclado y el paso se traba. De ahí la regla clásica: el pulgar no se pone en tecla negra.
Casi todo lo demás es consecuencia de esa regla. Estos dos ejemplos lo muestran:
Do mayor · mano derecha
1Do2Re3Mi1Fa2Sol3La4Si5Do
Reparto 3 + 4. Los pulgares caen en Do y Fa, las dos blancas. Sin problema.
Fa mayor · mano derecha
1Fa2Sol3La4La#1Do2Re3Mi4Fa
Si Fa mayor copiara el reparto 3 + 4 de Do mayor, el segundo pulgar caería en La#, que es negra. Por eso usa 4 + 4, con los pulgares en Fa y Do.
Ese desplazamiento es toda la razón por la que cada tonalidad tiene su propia digitación en vez de repetir siempre la misma.
Cómo lo decide el programa
Lista todos los repartos posibles del pulgar en grupos de 3 o 4 notas, en todas las posiciones de arranque.
A cada reparto le cuenta cuántos pulgares caen en tecla negra. Esa cuenta es la puntuación: cuanto más baja, mejor.
Si encuentra un reparto con cero, lo toma y para de buscar.
Si ninguno llega a cero, toma el de cuenta más baja.
Solo si no existe ningún reparto de 3 o 4 admite grupos de 2 notas.
Además, la última nota siempre recibe el dedo anterior + 1. Por eso Do mayor termina en 5 (…3‑4‑5) y Fa mayor termina en 4 (…2‑3‑4).
La mano izquierda usa el mismo cálculo leído del revés: lo que la derecha hace subiendo, la izquierda lo hace bajando. La escala cromática es la única excepción; tiene su regla propia de siempre: 3 en las negras, 1 en las blancas, y 2 cuando hay dos blancas seguidas.
Cuándo el pulgar acaba en una tecla negra
Ocurre en 21 de las 204 combinaciones de escala y tónica, por mano. No todas son iguales:
8 son inevitables. Por ejemplo Fa# pentatónica mayor: sus cinco notas (Fa#, Sol#, La#, Do#, Re#) son todas negras. No existe ninguna alternativa, tampoco para un pianista.
13 son una decisión deliberada. En tonos enteros, disminuida y algunos blues sí existe un reparto con el pulgar siempre en blanca, pero exige cruzar el pulgar cada 2 notas. El programa prefiere un pulgar en negra antes que eso, y coincide con lo que se enseña: la digitación habitual de tonos enteros es 1‑2‑3‑1‑2‑3‑4, con el pulgar en negra.
Este segundo grupo es un criterio, no un hecho verificado. Cruzar el pulgar cada dos notas deja la mano dando tumbos, pero es una preferencia razonada, no una ley.
Qué está verificado y qué no
Escalas
Nivel de garantía
Mayor, menores y modos
Verificado contra el estándar publicado. Las 24 escalas (12 mayores y 12 menores) × 2 manos coinciden exactamente con la digitación que aparece en los libros de escalas. Es lo que te pondría un profesor.
Pentatónicas, blues y simétricas
No hay un estándar único contra el que comparar: distintos profesores enseñan digitaciones distintas. Lo que sí está comprobado es que son tocables, y que son óptimas dentro del criterio de grupos de 3 y 4.
Las 408 digitaciones (17 escalas × 12 tónicas × 2 manos) pasan siete reglas mecánicas que toda digitación tocable cumple: ningún dedo fuera del 1‑5, ningún dedo repetido en notas seguidas, ningún salto imposible entre dedos, ningún cruce de pulgar desde el meñique, ningún grupo de más de 4 notas, el meñique solo en el extremo, y todas encadenan correctamente una segunda octava.
La segunda octava
Ese encadenado se puede ver: el selector de Octavas de Escalas pasa de una a dos. La dificultad de verdad de una digitación no está en la primera octava, sino en la juntura: al llegar a la tónica de arriba la mano no puede seguir contando dedos y el pulgar vuelve a pasar por debajo. Con una sola octava eso no se ve nunca.
La regla es corta: se repite el ciclo de la octava sin su última nota y se cierra con el dedo final. Do mayor a dos octavas sale 1‑2‑3‑1‑2‑3‑4‑1‑2‑3‑1‑2‑3‑4‑5 en la derecha y 5‑4‑3‑2‑1‑3‑2‑1‑4‑3‑2‑1‑3‑2‑1 en la izquierda, que son las dos que aparecen impresas en cualquier libro de escalas. La izquierda no es un caso aparte: es el mismo reparto leído del revés, igual que en una sola octava.
La armadura
El pentagrama puede escribir las alteraciones de dos maneras, y el botón Armadura cambia entre ellas. Con armadura, las alteraciones van en la llave, al principio de la pauta, y cada nota solo lleva signo cuando contradice lo que dice la llave: en Do menor armónica la armadura pone tres bemoles y el Si lleva un becuadro. Es como viene impresa cualquier partitura, y leerla al vuelo es parte de lo que hay que aprender.
Sin armadura, cada nota alterada lleva su propio signo. Eso no es una partitura, pero deja ver de un golpe qué notas altera la escala, que es lo que interesa al compararlas.
El botón se apaga solo con las escalas que no están en ninguna tonalidad: pentatónicas, blues, cromática, tonos enteros y disminuida no tienen armadura que poner. La tienen la mayor, el jónico, las tres menores y el eólico; las menores armónica y melódica llevan la armadura de la menor natural y escriben aparte los grados que suben, que es justo como vienen impresas.
La digitación de los acordes
Por qué un acorde en bloque no se digita como una escala, qué decide el único dedo que hay que elegir, y hasta dónde llega el estándar impreso.
Aquí no hay pulgar que pasar
Las notas de un acorde en bloque suenan a la vez. Eso quita de en medio todo lo que complica la digitación de una escala: no hay nada que encadenar, ningún pulgar que pasar por debajo, ninguna juntura entre octavas. Solo hay que repartir la mano entre tres o cuatro teclas que se pulsan de golpe.
Y de ese reparto, casi todo viene dado. La derecha pone el pulgar en la nota más grave y el meñique en la más aguda; la izquierda hace lo simétrico, el meñique abajo y el pulgar arriba. Lo único que hay que decidir es qué dedo va en el medio, y quien lo decide es la forma de la mano: entre el pulgar y el índice se abre un hueco grande —es el único que se abre de verdad— y entre índice, corazón y anular casi no hay separación. Así que el dedo de en medio se pone del lado estrecho del acorde, y el hueco de la mano queda enfrente del hueco del acorde.
La cuarta que aparece al invertir
En posición fundamental una tríada son dos terceras seguidas: no hay hueco grande, y las dos manos usan su reparto de siempre. Al invertir, la nota de abajo sube una octava y aparece siempre el mismo hueco: la cuarta que va de la nota más aguda del acorde a la fundamental de arriba. Una tercera cabe entre dos dedos vecinos; una cuarta, no. Por eso la mano que tiene esa cuarta enfrente cambia de reparto y la otra se queda como estaba.
Do mayor · las tres posiciones · mano derecha
1Do3Mi5Sol1Mi2Sol5Do1Sol3Do5Mi
Fundamental, 1ª y 2ª inversión. En la 1ª la cuarta está arriba (Sol–Do): la mano junta 1–2 abajo y estira del 2 al 5 para cubrirla. En la 2ª la cuarta está abajo y no le estorba: vuelve el 1–3–5.
Do mayor · las tres posiciones · mano izquierda
5Do3Mi1Sol5Mi3Sol1Do5Sol2Do1Mi
La imagen en espejo, y por eso la que cambia es otra: aquí la cuarta molesta en la 2ª inversión, donde está abajo (Sol–Do), y la mano junta 2–1 arriba. Las otras dos posiciones van con el 5–3–1 de siempre.
Con cuatro notas
Una séptima en posición fundamental son tres terceras: entran los cuatro dedos seguidos, 1‑2‑3‑5 en la derecha y 5‑3‑2‑1 en la izquierda. En sus inversiones ya no hay una tabla publicada que citar, así que la app extiende el mismo razonamiento: un dedo por nota y el 5 en el extremo, salvo que las dos notas del extremo por donde cierra la mano estén a un tono o menos; entonces entran los dos dedos vecinos —1‑2‑4‑5 en la derecha, 5‑4‑2‑1 en la izquierda—, porque cubrir un semitono con el 3 y el 5 deja la mano encogida sobre sí misma. Es lo que pasa en la 1ª inversión de un maj7: Mi–Sol–Si–Do, con el Si y el Do pegados arriba.
Qué está verificado y qué no, en acordes
Acordes
Nivel de garantía
Tríadas mayores y menores, en sus tres posiciones
Estándar. Es el reparto que imprimen los métodos para acordes en bloque: 1‑3‑5, 1‑2‑5 y 1‑3‑5 en la derecha; 5‑3‑1, 5‑3‑1 y 5‑2‑1 en la izquierda. La app lo dice debajo del teclado: «digitación estándar».
Séptimas en posición fundamental
Estándar. 1‑2‑3‑5 y 5‑3‑2‑1, un dedo por nota, que es como vienen impresas.
Tríadas disminuida y aumentada, e inversiones de séptima
Criterio. Salen de la misma regla y dan la misma forma de mano —la aumentada, además, es simétrica: sus tres posiciones se digitan igual—, pero no hay una tabla publicada contra la que comprobarlas. La app las marca como criterio, no como estándar.
La diferencia con las escalas es la de siempre en esta app: cuando hay un estándar contra el que contrastar, se contrasta y se dice; cuando no lo hay, se dice también, en vez de rellenar el hueco con una autoridad inventada. Lo que no cambia nunca es el razonamiento físico —el hueco de la mano enfrente del hueco del acorde—, que es lo que se puede comprobar mirándose las manos.
La digitación de los arpegios
Por qué aquí no se calcula nada, de dónde sale entonces cada número, y hasta dónde llega el estándar impreso.
Por qué no se calcula
La sección Arpegios no usa el motor de las escalas, y conviene decir por qué. La regla que ordena las escalas —el pulgar no se pone en tecla negra— manda porque en una escala las notas van pegadas y el pulgar tiene que pasar por debajo cada tres o cuatro teclas. En un arpegio las notas están separadas por terceras: la mano va abierta, el paso del pulgar es holgado, y el pulgar cae en tecla negra sin ningún problema. De hecho lo hace continuamente en las digitaciones impresas. Aplicar aquí la regla de las escalas daría digitaciones que ningún método enseña.
Así que los arpegios llevan la digitación escrita, no calculada. El núcleo es corto y es el mismo en cualquier libro: la derecha reparte 1‑2‑3 por octava y cierra con el 5; la izquierda hace lo simétrico.
Do mayor · arpegio de dos octavas · mano derecha
1Do2Mi3Sol1Do2Mi3Sol5Do
Un grupo de tres por octava y el 5 en la cima. El pulgar marca el comienzo de cada octava.
Do mayor · arpegio de dos octavas · mano izquierda
5Do4Mi2Sol1Do4Mi2Sol1Do
La imagen en espejo: el meñique abajo del todo y el pulgar cerrando cada octava. Aquí aparece el 4 en vez del 3, que es lo que da alcance a la mano izquierda para llegar al siguiente pulgar.
Qué está verificado y qué no, en arpegios
Arpegios
Nivel de garantía
Tríadas mayores y menores, posición fundamental
Estándar. Es la digitación que aparece impresa en los libros de escalas y arpegios. La app lo dice debajo del teclado: «digitación estándar».
Séptimas, aumentado, disminuido e inversiones
Criterio. No hay un estándar único: distintos métodos reparten los dedos de forma distinta, y en las inversiones incluso dentro del mismo método. Se extiende el mismo principio —un dedo por nota, el 5 en el extremo— y la app lo marca como criterio, no como estándar.
Patrones de acompañamiento
La digitación forma parte de la definición del patrón, no se deriva de nada. Sobre los nombres: «Bajo de Alberti» y «Preludio nº 1 (BWV 846)» tienen fuente y se pueden citar; los demás son etiquetas descriptivas de uso común, y la app también lo dice.
La diferencia con las escalas es de fondo, no de esfuerzo: en escalas hay un estándar completo contra el que contrastar las 24 tonalidades, y en arpegios solo lo hay para el núcleo. Antes que rellenar el resto con una autoridad inventada, la app dice en cada caso de dónde viene el número que estás leyendo.
Las inversiones de las progresiones
Qué acorde viene dado por la tonalidad, qué progresión tiene nombre con fuente, y qué elige la app al repartir las manos.
Tres cosas con garantías distintas
La sección Progresiones mezcla tres cosas con garantías distintas, y conviene no confundirlas. Dos vienen dadas y la tercera la elige la app.
Qué acorde toca en cada grado no se elige: sale de la tonalidad. En mayor, el ii es menor y el V mayor, siempre, en las doce tonalidades. En menor hay una sola salvedad, y es de siempre: el V se toma mayor. La menor natural daría un v menor, y con él la cadencia no cierra porque falta la sensible —el semitono que empuja hacia la tónica—. Subir ese grado es justamente lo que define la menor armónica. Los demás grados se dejan naturales: el VII de la menor es el ♭VII mayor del rock y de la cadencia andaluza, y convertirlo en sensible lo destruiría.
Qué progresión es cada una tampoco se elige. El ii‑V‑I, el I‑V‑vi‑IV, las cuatro cadencias y el blues de doce compases son objetos con nombre. La app marca debajo del teclado si el nombre tiene fuente que citar —«cadencia plagal», «Canon de Pachelbel»— o si es una etiqueta descriptiva de uso común, igual que hace en los patrones de acompañamiento.
Con qué inversión se toca cada acorde sí se elige, y es criterio. Ningún método imprime «el I‑V‑vi‑IV se toca con estas inversiones»: lo que enseñan es el principio, que es mover lo menos posible. La app lo aplica al pie de la letra.
Qué hace exactamente
Reparte las manos: la izquierda pone la fundamental en el grave y la derecha toca el acorde encima. Es la manera común de acompañar al piano, y deja la elección de inversión como un asunto solo de la mano derecha.
Lista todas las posiciones en las que cada acorde cabe en la mano derecha: una por inversión y por octava.
Busca la combinación que minimiza la suma de semitonos que recorren todas las voces a lo largo de la progresión entera. No acorde a acorde: la posición más cómoda para el segundo puede dejar al tercero al otro lado del teclado.
Dos reglas más, que no salen de la distancia: el primer acorde va en posición fundamental —una progresión empieza por su tónica reconocible— y a cada paso se penaliza un poco alejarse del centro, o la progresión iría trepando hasta el borde sin que nada la frene.
Es la misma programación dinámica que reparte el pulgar en las escalas y que decide la ortografía de una escala en el pentagrama. Aquí lo que se minimiza es distancia de la mano.
Ojo con la palabra inversión en esta sección: es de la mano derecha, no del acorde. Abajo del todo sigue estando la fundamental, en la izquierda, así que armónicamente el acorde no está invertido. Por eso la app escribe «mano derecha en 1ª inversión» y no «primera inversión» a secas, que diría otra cosa de la que dice en Acordes.
Cómo comprobar que el criterio hace algo
Debajo del teclado hay un número: cuántos semitonos recorre la mano derecha en la progresión completa, con el enlace puesto y sin él. El botón Enlazar voces apaga el criterio y deja todos los acordes en posición fundamental, que es de donde arranca cualquiera. En Do mayor, el I‑V‑vi‑IV pasa de 37 semitonos a 15, y se oye: enlazado, el Sol se queda quieto al pasar del I al V y dos voces se quedan quietas al pasar del vi al IV. Solo se mueve lo que tiene que moverse.
Eso convierte la preferencia en algo medible. No dice que la elección sea la correcta —hay más de una forma defendible de enlazar cuatro acordes—, dice que hace lo que promete.
Qué está verificado y qué no, en progresiones
Progresiones
Nivel de garantía
Los acordes de cada grado
Estándar. La cuenta de terceras sobre la escala, sin margen. Incluida la salvedad del V mayor en menor, que es la práctica de siempre y está declarada arriba.
Las progresiones y las cadencias
Estándar cuando el nombre tiene fuente (las cuatro cadencias, el ii‑V‑I, el Canon, la cadencia andaluza, el blues de doce compases). Las demás son etiquetas descriptivas de uso común, y la app lo dice en cada una.
Las inversiones y el reparto de manos
Criterio. El principio —mover poco la mano— sí es de los métodos; la realización concreta la calcula la app y no hay un estándar impreso contra el que contrastarla. El número de semitonos que se enseña permite comprobar qué está haciendo.
La lectura de tres funciones
Convención. Llamar tónica, subdominante y dominante a cada grado es la lectura habitual, y es la que hace que una progresión suene a frase; hay otras escuelas de análisis que reparten esas etiquetas de otra forma.
La escritura de los intervalos
Un intervalo no lleva digitación, pero lleva la misma pregunta: qué se cuenta, qué se deduce y qué se hereda de la convención.
Qué es estándar
Cuánto de lo que se afirma está publicado y cuánto es una elección. Aquí la respuesta es cómoda, porque casi todo está fijado de antemano.
El nombre no se elige: se cuenta. Un intervalo son dos cifras —cuántos grados sube y cuántos semitonos recorre— y de ellas sale el nombre entero. La referencia es la escala mayor: sus grados definen el tamaño normal de cada número, y lo que se aparte de ahí es la calidad. Que los grados 1, 4, 5 y 8 sean «justos», sin versión mayor ni menor, no es un capricho: son los cuatro que miden lo mismo en la escala mayor y en la menor natural. Los otros cuatro cambian entre las dos, y de esa diferencia sale el par mayor/menor.
La escritura tampoco se elige. Fijado el grado, la letra de la nota alta está dada —una tercera sobre Do cae en Mi, sea cual sea la alteración— y la alteración sale de una resta. Por eso la app puede afirmar que la 3ª menor sobre Do se escribe Mi♭ y la 2ª aumentada Re♯, aunque las dos sean la misma tecla: no hay nada que decidir, solo que contar. Es el mismo cálculo que ya escribe los acordes en el pentagrama.
La lista incluye la 2ª aumentada y la 5ª aumentada, que suenan igual que una 3ª menor y una 6ª menor, porque aparecen en cosas que la app sí enseña: la primera en la menor armónica, entre el VI grado y la sensible; la segunda en el acorde aumentado. Sus inversiones —7ª disminuida y 4ª disminuida— no están, porque no aparecen en nada de lo que la app enseña. Es una decisión de alcance, y está tomada a propósito: la sección lo dice cuando una inversión se sale de la lista, en vez de fingir que no existe.
La nota base se escribe de una sola forma en toda la sección, y eso la separa de Acordes. Allí cada acorde elige la grafía que le sale más barata, y por eso la misma tecla puede aparecer como Fa♯ en un sitio y como Sol♭ en otro. Aquí no puede: una tabla de intervalos desde Fa♯ tiene que estar entera desde Fa♯, o la 3ª mayor saldría contada desde una nota y la 5ª aumentada desde otra. El precio es que sobre algunas notas base el nombre correcto lleva doble alteración —la 5ª aumentada sobre Fa♯ es Do𝄪—, y la app lo escribe así, con el aviso de siempre debajo del pentagrama diciendo cómo llama el teclado a esa tecla.
Lo que sí es convención es llamarlos consonancias o disonancias. No es una medida, es una clasificación heredada, y tiene una salvedad conocida: la 4ª justa se cuenta entre las consonancias perfectas, pero la teoría clásica la trata como disonancia cuando suena contra el bajo. La app la marca como consonancia perfecta y dice la salvedad en el mismo renglón, que es lo único honesto que se puede hacer con un desacuerdo de siglos.
Intervalos
Nivel de garantía
El nombre y el tamaño
Estándar. Grados más semitonos, contra la escala mayor. No hay margen ni escuelas distintas.
La escritura de la nota alta
Determinista. La letra la fija el grado y la alteración es una resta. Cuando el nombre escrito no coincide con el que el teclado da a esa tecla, la app lo dice debajo del pentagrama.
La inversión
Estándar. Los grados suman 7 y los semitonos 12; mayor se vuelve menor y aumentado disminuido. Justo sigue justo.
Consonancia y disonancia
Convención. La clasificación habitual de la teoría común, con la salvedad declarada de la 4ª justa. Otras escuelas reparten esas etiquetas de otra forma.
«Dónde aparece»
Criterio. Elegir qué ejemplo cita cada intervalo es una decisión editorial: son sitios reales donde aparece, pero no la lista completa ni la única posible.
Compruébalo tú mismo
Cuatro comprobaciones que no exigen saber tocar: lo que tiene que salir en pantalla si el motor hace lo que dice que hace.
En las escalas
Sin saber piano hay una prueba que vale: abre Escalas, pon Do mayor y lee el primer número de cada tecla, que es el de la mano derecha: tiene que salir 1 2 3 1 2 3 4 5. Es la primera digitación que se aprende y está en cualquier libro de escalas. El motor que la produce es el mismo que genera todas las demás.
En los acordes
Abre Acordes, DoMayor, posición Fund. Los números de las teclas, derecha primero, tienen que salir 1·5, 3·3 y 5·1: el 1-3-5 de la derecha y el 5-3-1 de la izquierda de cualquier método. Pulsa 1ª y la derecha pasa a 1-2-5; pulsa 2ª y la que cambia es la izquierda, a 5-2-1. Nunca cambian las dos a la vez: solo una de las manos tiene la cuarta enfrente.
En los arpegios
Vale la misma prueba: abre Arpegios, bloque Estudio, Do mayor a 2 octavas. El primer número de cada tecla, el de la derecha, tiene que salir 1 2 3 1 2 3 5; el segundo, el de la izquierda, 5 4 2 1 4 2 1. Las dos están en cualquier libro de arpegios.
En las progresiones
Abre Progresiones, Do mayor, ii-V-I con Séptimas. Las fichas tienen que decir Rem7 · Sol7 · Domaj7, con los cifrados ii7, V7 y Imaj7. Es el primer ejercicio de cualquier método de jazz. Pon después La menor y el mismo ii-V-I: sale Sim7♭5 · Mi7 · Lam7, con el Mi mayor —no menor— que exige la cadencia.
En los intervalos
Abre Intervalos con la nota base en Do. En la fila de fichas, la 3ª mayor tiene que decir Mi, la 3ª menorMi♭ y la 2ª aumentadaRe♯. Las dos últimas son la misma tecla del teclado y se escriben distinto, que es justo lo que la sección enseña.